viernes, 30 de septiembre de 2016

ORACIÓN A SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS


FOTO: María Luz
 
Santa Teresa, pequeña flor,
por favor, coge una rosa de los jardines del Cielo
y envíamela con un mensaje de amor.
Pide a Dios me conceda
el favor que pido
y dile que le amaré cada día más y mas.
 
Santa Teresa, tú que prometiste
pasar tu Cielo haciendo el bien en la tierra,
ruega por nosotros
para que las rosas de una fe despierta
florezcan en  nuestro corazón.
Amén.

jueves, 29 de septiembre de 2016

ORACION A LOS TRES ARCANGELES


 
Oh gloriosísimo San Miguel Arcángel,
príncipe y caudillo de los ejércitos celestiales,
custodio y defensor de las almas,
guarda de la Iglesia,
vencedor, terror y espanto de los rebeldes espíritus infernales.
Humildemente te rogamos, te dignes librar de todo mal
a los que a ti recurrimos con confianza;
que tu favor nos ampare, tu fortaleza nos defienda y que,
mediante tu incomparable protección
adelantemos cada vez más en el servicio del Señor;
que tu virtud nos esfuerce todos los días de nuestra vida,
especialmente en el trance de la muerte, para que,
defendidos por tu poder del infernal dragón y de todas tus asechanzas,
cuando salgamos de este mundo seamos presentados por ti,
libres de toda culpa, ante la Divina Majestad.
Amén.
 
Dios Señor nuestro,
imploramos tu clemencia para que habiendo conocido
tu Encarnación por el anuncio del arcángel San Gabriel,
con el auxilio suyo consigamos también sus beneficios.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
 
 
Arcángel San Rafael, que dijiste:
"Bendecid a Dios todos los días y proclamad sus beneficios.
Practicad el bien y no tropezaréis en el mal.
Buena es la oración con ayuno,
y haced limosna mejor que atesorar oro",
te suplico me acompañes en todos mis caminos y
me alcances gracias para seguir tus consejos.
Amén.
 

sábado, 24 de septiembre de 2016

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED


Nuestra Señora de la Merced - Iglesia de la Buena Dicha - Madrid
Foto: viendomadrid.com
 
Virgen y Señora nuestra de la Merced,
a ti suplicamos que,
mediante tu maternal intercesión ante tu Hijo Jesucristo,
nos alcances la verdadera libertad de los hijos de Dios
y nos hagas libres de cualquier esclavitud,
de modo que experimentemos en nosotros
la alegría de la salvación.
 
Bendita Madre nuestra de la Merced,
no nos dejes solos durante nuestro peregrinar en esta vida.
No nos dejes entregados a nuestras débiles fuerzas,
ya que sin tu maternal intercesión,
desfalleceríamos en el camino.
Madre del Señor y Madre nuestra,
obtennos de tu Hijo la fuerza del Espíritu
para que anime y fortalezca nuestros pasos.
Madre de la Merced,
ayúdanos a dar valiente testimonio de vida cristiana
y a ser generosos en el servicio de amor a los hermanos.
 
Amén.

viernes, 23 de septiembre de 2016

ORACION A SAN PIO DE PIETRELCINA



Bienaventurado Padre Pio, testigo de fe y de amor.
Admiramos tu vida como fraile capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo.
El dolor marcó tu vida y te llamamos "un crucificado sin cruz".
 
El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores,
a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón.
 
Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida,
y sigues ahora en el cielo haciendo bien e intercediendo por nosotros.
 
Queremos contar con tu ayuda.
Ruega por nosotros.
Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

domingo, 18 de septiembre de 2016

DON FRANCISCO DEL POZO HORTAL, NUEVO PÁRROCO

Ayer sábado, 17 de septiembre de 2016, fue un día grande en mi parroquia de Nuestra Señora de la Paz, pues se celebró la Santa Misa de toma de posesión de nuestro nuevo párroco, que Dios ha tenido a bien concedernos: Don Francisco del Pozo Hortal.

D. Francisco del Pozo Hortal
 
Ante todo debo precisar que mi parroquia es un templo con una significación especial, pues fue el primero construido tras finalizar la guerra civil, y precisamente esa fue la razón por la cual se escogió la advocación de Nuestra Señora de la Paz para darle nombre.
 
Es la primera vez que asisto a una toma de posesión de un párroco, y he de decir que lo he vivido con mucha emoción, como la llegada de un enviado del Señor, lo cual, ya de por sí, reviste gran significado. La celebración estuvo presidida por el Vicario Episcopal, Don Juan Carlos Merino y contó con la presencia de numerosos sacerdotes que acompañaron a Don Francisco en un día tan importante para él.
 
La celebración estuvo llena de momentos muy simbólicos como la entrega de las llaves de la parroquia, la entrega de la pila bautismal, de las campanas, del confesionario, del altar, del Sagrario...en resumen de todo aquello que la conforma.
 
Tras escuchar la lectura del Evangelio, en concreto la parábola del administrador infiel, la homilía pronunciada por Don Juan Carlos Merino tuvo como tema central la Iglesia como Madre.
 
Emocionante fue ver a Don Francisco arrodillado ante el crucifijo renovando sus promesas, tomando posesión de la parroquia, y especialmente emotivas las palabras que pronunció al final de la celebración, palabras no escritas, sino improvisadas, o mejor dicho, salidas del corazón. Con gran naturalidad y sencillez, Don Francisco nos relató, como siendo niño, preocupado por las noticias que preveían una guerra nuclear o el anticipo de una tercera guerra mundial, acostado en su cama, rezaba a Jesús durante la noche ofreciéndose por la paz en el mundo. No es de extrañar por ello, que el lema escogido por él para su ordenación sacerdotal fuese "Por ellos me ofrezco". Ese deseo y ofrecimiento, presente siempre en su corazón, resurgió de forma especial hace unos meses durante su retiro en la Cartuja de Jerez, tras el cual, transcurridos unos días, le fue comunicado su nuevo destino, precisamente en nuestra parroquia de Nuestra Señora de la PAZ. Sinceros fueron también sus gestos de cariño y sus palabras hacia Don Enrique de la Fuente, quien ha sido nuestro párroco durante los últimos treinta y siete años.
 
Nuestro nuevo párroco no sólo hace gala de naturalidad sino también de un fino sentido del humor y de gran humildad. Así pudimos comprobarlo ayer cuando reconoció que el hecho de que en un día tan importante, el Evangelio correspondiente fuese la parábola del administrador infiel, tendría una razón, un mensaje de parte del Señor..."Sí, ciertamente, soy infiel. Soy débil y pecador". No creo equivocarme cuando digo que Don Francisco ya ha sabido ganarse un trocito de nuestros corazones con su carácter afable y cercano, tal como demostró antes de subir al camarín de la Santísima Virgen, para renovar su Consagración ante Nuestra Señora porque tal como reconoció: "Cuando me suelto de Su mano, me caigo".
 
Su mensaje a todos los presentes, familiares, amigos, sacerdotes y feligreses fue claro y rotundo: "Abríos a la misericordia del Señor". Y su mayor deseo, que nuestra parroquia siga siendo fiel al deseo expresado desde su creación: ser un lugar donde siempre se pida por la paz de España. Así sea.
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
FOTOS: María Luz
 
  

sábado, 17 de septiembre de 2016

El PADRE GABRIELE AMORTH PASÓ A LA ETERNIDAD

Ayer noche tuve noticia del fallecimiento del Padre Gabriele Amorth a los 91 años de edad. Célebre y reputado exorcista, ha dedicado décadas a la lucha contra el maligno. Ordenado sacerdote en 1951, su tarea como exorcista comenzó en el año 1985, fundando tiempo después la Asociación Internacional de Exorcistas, que fue presidida por él hasta el año 2000. Formador de sacerdotes para emprender la lucha contra el demonio, fue también autor de numerosas obras sobre el tema, entre cuyos títulos podemos destacar: Memorias de un exorcista, Más fuertes que el mal, y el reciente Dios es más atrayente que el diablo.
 
Padre Gabriele Amorth.
 
Hasta el día de hoy, no he leído todavía ninguna de las obras del Padre Gabriele, aunque sí muchas de sus entrevistas que me han servido para tener una visión de conjunto sobre sus grandes conocimientos y sus valiosos consejos en la lucha contra el mal, además de tener como principales referencias las entrevistas que le realizaron autores como José María Zavala y María Vallejo-Nágera para sus respectivas obras "Así se vence al demonio" y "Cielo e Infierno". El Sr. Zavala manifestaba que al verle, "uno tenía la sensación de contemplar dos realidades en constante pugna: la increíble fuerza del espíritu frente al progresivo deterioro de la carne".
 
El Padre Gabriele siempre habló con gran claridad y contundencia sobre el hecho de las posesiones diabólicas, hecho puesto en cuestión por determinados sacerdotes que manifestaban no creer en la existencia del infierno ni del demonio, declarando al respecto: "Me pregunto si han leído los Evangelios o si es que realmente no creen en ellos, pues el ejemplo de Jesucristo como primer gran exorcista de la historia es incuestionable".
 
Los consejos que ofrecía a través de sus declaraciones son toda una advertencia a este mundo tan despistado, en el que se "coquetea" con multitud de cuestiones sin saber lo que realmente encierran y el precipicio al que nos pueden conducir. Como bien expresaba, "el diablo hoy está más activo que nunca, no porque sea más fuerte que antes, sino porque se le abren más puertas para entrar". "No debemos tenerlo miedo al demonio porque somos más fuertes si estamos con Jesucristo. Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, con el sello de la Santísima Trinidad. Tener miedo al diablo nos debilita ante él. Pero no debemos bromear con él ni tomárnoslo a la ligera. Si no rezamos ni permanecemos en guardia, caeremos más fácilmente en sus garras, pues con nuestras solas fuerzas no podemos vencerle. En cambio si oramos y huimos de las ocasiones de pecado seremos siempre más fuertes que él"..."En los diez o doce exorcismos que hago a diario, el demonio se retuerce de rabia y desesperación, porque yo tengo en mi corazón a Cristo Nuestro Señor y a su Madre la Santísima Virgen. Especialmente a Ésta no la puede soportar, pues sabe que es Ella la que le vencerá finalmente".
 
Tengamos siempre en mente los consejos ofrecidos por el Padre Gabriele a través de sus declaraciones y obras para no caer en manos del demonio, teniendo siempre presentes en nuestras vidas la oración, la lectura de la Palabra de Dios, los sacramentos (especialmente la penitencia y la Eucaristía), el uso de los sacramentales (la devoción a los crucifijos, imágenes de Cristo y de la Santa Virgen, medallas bendecidas) y mantengámonos alejados de todo aquello que nos conduce al demonio, y que por desgracia, está tan presente en la sociedad actual.
 
Descanse en paz.
 
 
 
 
 

viernes, 16 de septiembre de 2016

EL REGRESO A CASA


 
¡Siempre es tan reconfortante regresar al hogar!
La misma sensación se experimenta cuando se regresa a los lugares en los que somos bien recibidos, en los que nos sentimos seguros y a salvo, en medio de este mundo a la deriva.
 
Por ello, quiero darte las gracias Madre, por permitirme regresar a Tu casa, por acogerme y por traer tanta paz a mi vida, por reconfortarme cuando te contemplo y por mirarme con bondad infinita.
 
Gracias por tenerme en tu regazo,
por tenerme entre tus brazos,
por amarme y protegerme cada día.
Gracias por ser nuestra Madre Bondadosa que ilumina nuestras vidas.
 
Gracias por tu intercesión ante tu Hijo,
gracias por todo lo que me has dado y me das, aunque no lo merezca.
Gracias por acogerme, por reconfortarme, por consolarme y ayudarme.
Gracias por protegerme, auxiliarme, orientarme, mimarme y quererme.
 
Gracias por tu bondad.
Doy gracias porque eres mi Madre, Señora y Reina.
 
 
FOTO: María Luz

jueves, 15 de septiembre de 2016

STABAT MATER


 
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
 
¡Oh cuán triste y cuán aflicta
se vio la Madre bendita,
de tantos tormentos llena!
Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.
 
Y ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
 
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado,
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
 
¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
 
Y, porque a amarle me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
 
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
 
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas,
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.
 
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.
 
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria.
Amén.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

EL TRIUNFO DE LA CRUZ


 
¡Oh Cruz, nuestra seguridad, nuestra protección, nuestra única esperanza, nuestra perfección!
 
Eres tan preciosa,
que del cielo un alma vendría jubilosa para sufrir en esta tierra.
Por ti, oh Cruz, se da la bendición,
y por ti Dios nos perdona y redime;
Él quiere que todas las cosas estén marcadas con tu sello,
si no lo encuentra en ellas,
nada le parece hermoso.
 
Cuando eres colocada en algún sitio,
lo profano se vuelve santo y las manchas desaparecen,
pues Dios de ellas se adueña.
Él quiere, oh Cruz, que te llevemos en la frente y en el corazón,
antes que cualquier obra,
para que lleguemos a ser vencedores.
 
(San Luis María Grignion de Montfort)
 
FOTO: María Luz

martes, 13 de septiembre de 2016

LA ESPIRITUALIDAD DE BERNADETTE


Durante mi última estancia en Lourdes, tuve ocasión de adquirir un pequeño libro que me ha ayudado a profundizar en la espiritualidad de Santa Bernadette Soubirous, mi compañera inseparable en mis visitas a Lourdes. En mi afán por profundizar en su vida y personalidad, este librito ha contribuido enormemente a conocerla y apreciarla mucho más.
 
El libro, editado en francés, se titula "LA SPIRITUALITÉ DE BERNADETTE",  está escrito por el Padre Régis Marie de la Teyssonnière, sacerdote de la diócesis de Tarbes y capellán de los santuarios de Lourdes. Es autor de diversas obras sobre Lourdes y Santa Bernadette, y a través del libro que me ocupa, nos ofrece un pequeño tratado de vida cristiana partiendo de la experiencia de Bernadette, logrando que ella se convierta en nuestra guía espiritual.
 
Foto: María Luz
 

Entrevista al Padre Regis Marie de la Teyssonnière sobre su libro.
 
 
Conociendo quien fue Bernadette Soubirous, sabiendo de su delicada salud, de su pobreza material e intelectual,  podemos preguntarnos qué puede aportar a nuestras vidas alguien como ella.
 
Sabemos bien de la modestia de Bernadette, de su piedad, de su deseo de hacer el bien, de su afán en corregir su susceptibilidad, conocemos su obediencia, sumisión y resignación, y también su discreción. Dicho lo cual, afirmo que la primera enseñanza que debemos tomar de su persona es interesarnos siempre y en primer lugar por todo lo que se refiere al Reino de Dios.
 
Partiendo de esta idea, el autor estructura el libro en pequeños capítulos que nos irán descubriendo, paso a paso todos los aspectos que conforman la espiritualidad de Bernadette. Dado que la obra no se encuentra traducida al español, y en atención a mis queridos lectores,  paso a exponer el contenido de este librito, esperando sea de ayuda a todos.
 
1. EL DESEO
 
Bernadette vivió una infancia en la miseria, sin embargo nunca deseó más que lo esencial. "Cuando no se desea nada, siempre se tiene lo que se necesita". Durante su estancia en Bartrès, sirviendo en casa de quien fue su nodriza, su gran deseo era regresar a Lourdes para recibir la Primera Comunión. Durante la época de las apariciones, su deseo se ceñía a volver a ver a la Señora, de donde sacaba la fuerza para superar las dificultades. Su deseo fue siempre hacer la voluntad de Dios, lo cual le ayudó a discernir su vocación. Y durante su vida religiosa, su deseo de permanecer unida a Cristo le ayudó a adaptarse a las condiciones impuestas por su mala salud. En resumen, se puede decir que el deseo del Cielo es el hilo conductor de su existencia.
 
Cada uno de nosotros albergamos deseos de visitar la Gruta, regresar a ella, participar en la procesión...Todos estos deseos manifiestan nuestro vínculo con Lourdes. Y a través de esos deseos, es Nuestra Señora quien nos habla y nos atrae hacia Ella para conducirnos hasta su Hijo.
 
 
2. LA ACOGIDA
 
No fue Bernadette quien escogió a María, sino María quien escogió a Bernadette. Es por tanto María quien tomó la iniciativa. Bernadette se sabe elegida pero ello no la convierte en orgullosa. Nunca se apunta ningún mérito. "Si Ella hubiera encontrado a una más ignorante que yo, la habría escogido". Ello hace que  Bernadette adopte una actitud receptiva y de escucha, que es la propia y fundamental de todo cristiano. En las relaciones entre las personas es esencial nuestra apertura hacia los demás. Es fundamental tener presente que para estar en estado de acogida, primer debemos situarnos en estado de darnos a los demás. Así sucede en las relaciones de pareja, que culminan en darse el uno al otro y en recibirse mutuamente. Lo mismo ocurre en las relaciones familiares, en nuestras comunidades y en la Iglesia. Todas estas relaciones son un reflejo de la relación que Jesús quiere vivir con nosotros. A través de Bernadette, María nos enseña a darnos para que podamos acoger a su Hijo.
 
Esto puede observarse también en muchos de los peregrinos a Lourdes, que han sido "escogidos" por sugerencia de un familiar o una amistad..."¿Quieres acompañarme a Lourdes?" Ante esta sugerencia, decidieron aceptar y sus vidas cambiaron en la peregrinación.
 
 
 
3. EL SEGUNDO MOVIMIENTO
 
 Este capítulo me ha parecido esencial y muy interesante. ¿Qué es el segundo movimiento?
 
Como su propio nombre implica, existe ante todo un  primer movimiento que hace referencia a todo aquello determinado por nuestro carácter, temperamento y por nuestra historia personal. Dado que nuestra naturaleza humana está afectada por el pecado, todas nuestras acciones, palabras, pensamientos, es decir, nuestros primeros movimientos necesitan ser restaurados por la cruz de Cristo.
 
Bernadette reconocía ser capaz de manifestar reacciones vivas, pero cuando se daba cuenta de haber respondido mal a alguien, se detenía, pedía perdón, y con la ayuda de Cristo, rectificaba aquello que había dicho bruscamente. De esta forma se produce el paso del primer movimiento al segundo movimiento. A lo largo de su vida, Bernadette no cesó de esforzarse en reducir el tiempo entre su primer y su segundo movimiento. Este segundo movimiento es una de las características de su espiritualidad: debido a su debilidad (primer movimiento), se dirige hacia Cristo, y es Él quien, fortaleciéndola, le permite acometer el segundo movimiento. Ser cristiano consiste en vivir por Cristo, en Cristo y con Cristo.
 
En las peregrinaciones a Lourdes, muchos personas reconocen sus errores, se arrepienten, piden perdón, se reconcilian, dando paso a una nueva vida. También se observan pequeños gestos, como una sonrisa, que facilitan la transición entre el primer movimiento (centrado en uno mismo) y el segundo movimiento (orientado hacia los demás). En Lourdes es fácil poner en práctica la espiritualidad de este segundo movimiento...Caminando juntos en la procesión de las velas, en la fila que penetra en la Gruta, en la procesión del Santísimo, nos damos cuenta con María que, si nos giramos hacia el Señor, los demás adquieren importancia ante nuestros ojos. De esta manera, comprendemos nuestros errores pero también la posibilidad de rectificar.
 
 
4. EL ROSARIO
 
Imaginemos por un momento a la Virgen María y Bernadette en la Gruta. Todo las diferencia. La actitud de María es atenta, acogedora; la de Bernadette es dubitativa y temerosa. Sus vestimentas también son diferentes. La de María es de color blanco con largo velo y cinturón azul. Bernadette viste de oscuro. Pero dejando de lado todas esas diferencias, hay un punto en común: ambas portan el Rosario. Este hecho nos aporta un claro mensaje: debemos rezar el Rosario. Pero también es una transposición de la oración de María..."María guardaba y meditaba en su corazón todas las palabras de Jesús, así como sus actos y acontecimientos". Esta actitud de María orienta la espiritualidad de Bernadette en dos sentidos, por un lado porque el Rosario es su oración cotidiana. Por otro lado, porque utiliza la forma de meditar el Rosario en su devoción por el Vía Crucis, en su relación con la Gruta y en su amor por la Eucaristía. Meditar y guardar en el corazón la palabra de Dios es vivificante, y constituye uno de los momentos significativos que se viven frente a la gruta de Massabielle.
 
5. LA SEÑAL DE LA CRUZ
 
 Al inicio de la primera aparición de la Virgen María, Bernadette no consigue hacer la señal de la cruz. Cuando María la hace, finalmente Bernadette logra hacerla también, y así se siente en paz. En este sencillo gesto se encierra todo el mensaje de Lourdes.
 
Haciendo la señal de la cruz, María sitúa a su Hijo ante Bernadette. A través de la señal de la cruz, Bernadette pasa del temor a la paz, y entra en el reino de los cielos, al cual se accede únicamente a través de la cruz. 
 
La cruz anuncia la transformación del sufrimiento y de la muerte en amor. Ese paso de una realidad a otra  se vive cada día en Lourdes. Al pasar la Gruta, los rostros de los peregrinos pasan de la gravedad a la luminosidad. Tras beber y lavarse con el agua del manantial, el rostro refleja una nueva experiencia. Al inicio de la procesión, los rostros se muestran relajados, pero tras ella, el hecho de haber compartido la experiencia permite descubrir los rostros radiantes de los demás.
 
Bernadette acoge la señal de la cruz no sólo como una experiencia sino también como un mensaje, cuya puesta en práctica orienta toda su vida..."La cruz es mi verdadero apoyo, es en ella donde encuentro toda mi fuerza".
 
 
6. EL PADRENUESTRO
 
Es la oración por excelencia de los cristianos, un inmenso regalo que el Hijo de Dios nos ha otorgado. Para Bernadette, rezar esa oración con la Virgen María es una experiencia incomparable pues María es la hija del Padre, la Madre del Hijo y la esposa del Espíritu Santo.
 
Es una oración que constituye un resumen de todo el Evangelio, cuyas demandas están presentes en la vida de Bernadette: santificado sea Tu nombre, venga a nosotros Tu reino, hágase Tu voluntad...Bernadette aparece siempre orientada hacia Dios y al mismo tiempo, al servicio de los demás. En la Gruta, los peregrinos se dirigen a María para implorar a Dios junto a Ella. Las palabras pronunciadas en el Padrenuestro adoptan sentido en Lourdes, donde se ve claramente la relación fraterna que nos hace a todos ser hijos del Padre.
 
 
7. LA MEDITACIÓN
 
La oración tiene gran importancia para Bernadette durante todas y cada una de las apariciones. Ante la primera visión de la Señora, Bernadette reacciona sacando su Rosario del bolsillo. En las demás ocasiones, se encuentra rezándolo cuando la Señora aparece. Bernadette prosigue con el rezo, mientras María pasa las cuentas del Rosario sin mover los labios. De esta forma, se puede afirmar que la oración del Rosario no consiste en rezar a María sino en rezar con María. Es una oración contemplativa: contemplamos cada Misterio presentando nuestras intenciones, rezamos con María, miramos a Jesús con los ojos de nuestro corazón y con el corazón de María. Contemplamos cada Misterio dejándonos impregnar por el mismo.
 
Rezamos con María y como María, meditando en nuestro corazón, acogiendo a Jesús y a las personas por las que rezamos, pidiéndole a Jesús que las ayude. Así lo hizo Bernadette, acogiendo a Jesús en su corazón y a los pecadores por cuya conversión pedía.
 
Desde las apariciones, el Rosario ha sido rezado en Lourdes ininterrumpidamente; de rodillas, de pie, sentados, en procesión, en solitario, en grupo, de día, de noche, y en multitud de lenguas. Es la oración de María, la oración de Bernadette, y de nosotros depende que también se convierta en nuestra oración.
 
8. GLORIA PATRI

 
Al pronunciar el "Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo..." María se inclina con gran respeto. En este simple gesto, todo está dicho. Bernadette imitará este gesto durante toda su vida.
 
Hombre y mujer son creados para amar, alabar y servir a Dios. Contemplar a María y a Bernadette ayuda a que cada uno de nosotros descubramos nuestro propio lugar. Cuando estamos en Lourdes, cantamos: "Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Santo. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen". De esta manera expresamos a Dios nuestra alabanza, reconocimiento y acción de gracias, tal como lo hacía Bernadette, es decir, con María.
 
 
9. OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA
 
Esta expresión nace en 1830, con ocasión de la aparición de la Santísima Virgen a Catalina Labouré, en el curso de la cual, recibe el modelo de la Medalla Milagrosa, en la cual aparece impresa: "Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos".
 
Esta invocación está ligada a Lourdes y a Bernadette. Es María quien dice a Bernadette: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Al decir "Yo soy...", María se expresa a la manera del Hijo de Dios ("Yo soy la Resurrección y la Vida"). María es la esposa sin tacha en quien contemplamos la figura de la Iglesia. Nosotros estamos llamados a ser santos e inmaculados como María. Por otra parte, al decir "Yo soy la Inmaculada Concepción", María no sólo afirma que Ella es concebida sin pecado, es decir, Inmaculada, sino que también es Concepción. Por ser Inmaculada, María es Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre de los hombres.
 
Esta es la espiritualidad que Bernadette recibió de María. En Lourdes, nuestros corazones están más predispuestos a escuchar y acoger la palabra de Dios. Es por ello por lo que en la Gruta, muchos escuchan la llamada a una vocación,  a un compromiso, a un cambio de vida, y responden a ella. Bernadette imitó con éxito el ejemplo de María Inmaculada...¿Imitamos nosotros a Bernadette?
 
 
10. LOS MISTERIOS
 
El núcleo de la oración de Bernadette está constituido por el rezo del Santo Rosario, meditando a diario los quince misterios que lo conforman. A través de esta meditación, efectuamos una transición de nuestra realidad a la realidad de Jesús, abriéndonos a la experiencia de la verdadera vida para la que hemos sido creados, siguiendo el camino de la cruz que nos conducirá a la Gloria.
 
 
11. LA PEREGRINACIÓN
 
Convertida en religiosa en el Convento de Saint-Gildard en Nevers, Bernadette declara: "Todos los días voy en espíritu a la Gruta de Lourdes, peregrino allí". Tal como se contempla en la vida de Cristo en la meditación de los misterios, también podemos apelar a nuestra memoria para transportarnos en espíritu a un lugar concreto en el que hemos vivido una experiencia que nos ha marcado. Muchos peregrinos a Lourdes se sienten realmente ligados a la Gruta. Cuando regresan a sus casas, realizan su peregrinación espiritual a través de sus recuerdos, de una fotografía o una simple postal. De diferentes formas, es necesario que nos traslademos siempre a la fuente de nuestro bautismo, pues si el Señor lo ha dado todo en sobreabundancia, es para que, día tras día, podamos buscar el "alimento" que precisamos para nuestro "camino". Esto es lo aprendido por Bernadette de María y que al regresar a nuestras casas podemos imitar.
 
 
12. EL VIA CRUCIS
 
Las grandes devociones de Bernadette eran el Via Crucis, la Santa Misa y comulgar. Es fácil de comprender ya que junto a la señal de la cruz y la meditación del Rosario, el Via Crucis nos prepara para vivir la Eucaristía. Durante sus trece años como religiosa, su devoción por el Via Crucis fue cotidiana. A través de la misma, Bernadette imita a María, y María acompaña a Bernadette.
 
En Lourdes, el Via Crucis forma parte de la peregrinación. Antes de que existiera el Via Crucis de la montaña, los peregrinos lo rezaban en el cercano santuario de Bétharram. Hoy en Lourdes hay dos recorridos para rezar el Via Crucis. Reunirse con Cristo a través de su rezo, en su sufrimiento, en la entrega de su propia vida...Esto constituye el núcleo de la espiritualidad de Bernadette.
 
 
13. LA EUCARISTIA
 
En Lourdes se tiene la costumbre de decir que la Santísima Virgen fue la catequista de Bernadette. De hecho, Bernadette se confesó por primera vez en su vida entre la primera y la segunda aparición, e hizo su Primera Comunión entre la penúltima y la última aparición.
 
La catequesis de María se centra en el misterio de la vida, muerte y resurrección de Jesús. Por esta razón, las apariciones encuentran su finalidad en la Eucaristía. "Ve y dile a los sacerdotes que construyan aquí una capilla", fue el pedido de María. Será el 19 de mayo de 1866 cuando se celebre la primera misa en la cripta, construida en respuesta al deseo de la Santa Virgen.
 
Bernadette se prepara para la Misa penetrando profundamente en sí misma, e intensifica ese profundo recogimiento para poder unirse a Cristo. Los días en que comulga, hace pequeños sacrificios para que su corazón esté mejor preparado para recibir a Jesús. Tras la comunión, intensifica su recogimiento para vivir su acción de gracias con todo su corazón. En esto consistía el acto más extraordinario de su piedad. Y en esto consiste la vocación de todo bautizado: convertirse en hombres y mujeres eucarísticos tal como lo fue Bernadette y tal como Lourdes muestra sin cesar un rostro eucarístico con la celebración incesante de misas, y también con la adoración del Santísimo Sacramento, la procesión eucarística y la posterior bendición.
 
 
14. LOS SACRIFICIOS
 
Incluso antes de que María dijera con insistencia: "¡Penitencia, penitencia, penitencia!", la vida de Bernadette estaba marcada por el sufrimiento y los sacrificios. Pero es en el interior de ese sufrimiento donde Bernadette saborea la verdadera felicidad. Desde los diez años de edad estaba enferma...el asma, la tuberculosis, dificultad para asimilar nutrientes y toda suerte de males dificultaban su vida. Convertida en religiosa, le resultaba penoso no poder desempeñar ocupaciones como las del resto de religiosas de su congregación. Se ve convertida en una carga para las demás, y deplora la manera en que se ocupan de ella pues "ni los pobres son tratados así". Sufre por todo ello.
 
Además del sufrimiento físico, conoció también el sufrimiento interior. Siendo adolescente, fue tratada duramente por su antigua nodriza, para la cual trabajó en su casa y a la cual quería de todo corazón. Aun así, no pidió dejar esa casa ni su actividad allí porque "cuando el buen Dios lo permite, una no se queja".
 
Convertida en religiosa, de nuevo es tratada duramente por la maestra de novicias, a quien quiere también de todo corazón. No se queja y sigue apreciando a esa religiosa que a menudo es hiriente con ella. Este sufrimiento dura diez años y marca profundamente a Bernadette..."Es doloroso no respirar bien pero es mucho más penoso ser torturada por las penas interiores...es terrible".
 
En cuanto a la penitencia que solicita la Santa Virgen, Bernadette la denomina mortificación, es decir, pequeños sacrificios que acepta o se impone a sí misma. Entre los que le son impuestos, uno le desagrada especialmente: acudir a la sala de visitas del convento para contar su testimonio. Aceptó todos los sacrificios...Tal como expresó en su carta al Papa Pío IX: "Mis armas son la oración y el sacrificio, que guardaré hasta el último suspiro".
 
En Lourdes, el sufrimiento es visible, cada quien se muestra tal como es, con su enfermedad o incapacidad. Por tanto, sacrificio, penitencia, mortificación dejan de ser simples palabras para convertirse en caras desfiguradas, cuerpos dislocados y corazones traspasados. Sin embargo, todo ese sufrimiento no es irremediable ni definitivo, sino que adquiere un sentido. Es tenido en cuenta por los demás, no sólo técnicamente sino, sobre todo, amorosamente. Se trata de estar presente ante los que sufren y para ellos. Gracias a ese amor transmitido, las caras de los que sufren terminan iluminándose, reflejando la paz interior. Esa presencia del amor en el sufrimiento hace posible la asimilación del misterio de la cruz, otorgando a la persona y al resto de la comunidad su dimensión eucarística. Todos los sufrimientos y sacrificios, en el pasado los de Bernadette, y hoy los de los peregrinos se unen al sacrificio de Cristo, adquiriendo un nuevo valor.
 
 
15. LA OFRENDA
 
Bernadette acepta todos los acontecimientos sin establecer una clasificación entre quienes le son favorables y quienes le hacen sufrir. Cualquiera que sea la circunstancia, todo lo ofrece a Dios, imitando a María.
 
A pesar de sus limitaciones y de la debilidad de su primer movimiento, Bernadette se sitúa de golpe en la órbita del amor, incluso cuando no comprende o cuando sufre. Pero el amor no consiste sólo en aceptar o acoger, sino en dar y ofrecer, en darse y ofrecerse. Esta es la razón por la cual la vida de Bernadette es una incesante progresión del darse a sí misma, a lo cual le ayuda su devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Amar al Sagrado Corazón implica contemplar Su Corazón traspasado a la hora de su muerte en la cruz, y obtener así la capacidad de amar y darse a sí mismo.
 
En la Gruta, María pide a Bernadette rezar a Dios por la conversión de los pecadores. Para ello, Bernadette ofrece sus oraciones y también sus sacrificios y sufrimientos. Ofreciéndose a sí misma, realiza su gran deseo de unirse a Jesús a través del misterio de su cruz..."El sufrimiento unido a la Pasión de Cristo, es reparador".
 
Su vida religiosa estuvo enteramente marcada por el sufrimiento, hasta tal punto que declara "mi ocupación es ser enferma...sufrir es mi empleo". Esto convierte a Bernadette en víctima para la expiación de los pecados, para el triunfo de la Iglesia y la salvación de Francia y del mundo.
 
 No es el sufrimiento lo que Bernadette ama, sino sus frutos. Cierto es que muchos peregrinos acuden a Lourdes buscando la curación de sus enfermedades, pero a menudo también acuden no sólo para aceptar su situación sino para ofrecer su sufrimiento, como lo hizo Bernadette.
 
 
16. LA COMUNIÓN ESPIRITUAL
 
Bernadette practicaba la comunión espiritual tal como ella misma explicaba: "La Tierra es redonda, y cuando aquí es noche, es de día en otros países. Por tanto, el Santo Sacrificio se ofrece en cualquier parte a todas las horas. Asisto a través del pensamiento y me uno a esa Misa que se celebra lejos de mí en una iglesia que no conozco".
 
Siguiendo el ejemplo de Bernadette, comprendemos que, cualquiera que sea nuestra situación, lo más importante es el deseo de unirse a Cristo. Al igual que existe el bautismo de deseo, existe la comunión de deseo.
 
En Lourdes, los peregrinos experimentan el misterio de la cruz, comprendiendo mejor el sentido de la Eucaristía y del sacramento...con María.
 
 
17. LA CARIDAD
 
El 11 de febrero de 1858 en la Gruta de Massabielle, la Señora enseñó a Bernadette a hacer la señal de la cruz, siéndole concedidos tres frutos: la oración, el testimonio y la caridad.
 
En el convento, Bernadette cuidaba a los enfermos con delicadeza infinita y rezaba con fervor por los que le eran confiados. Una vez enferma, nunca se quejaba. Durante sus ataques de asma no se queja, sólo se excusa por esa tos que podía impedir dormir a las demás.
 
La caridad es el alma de la santidad a la que todos estamos llamados. Lo que Bernadette logra a través del sufrimiento es algo visible en Lourdes, donde están unidas oración y caridad. Allí vemos la caridad al servicio de la oración y la oración al servicio de la caridad. Ambas son frutos de nuestra unión a Jesucristo y son el principio de la nueva vida al servicio de los demás y al servicio de Dios.
 
18. UNA VIDA OCULTA
 
Desde su llegada al convento de Nevers, Bernadette declara: "He venido aquí para esconderme". La experiencia de las apariciones confirma a Bernadette, por un lado, que Dios está escondido. Él no está en lo superficial ni en lo espectacular sino en el soplo de una ligera brisa como la que Bernadette sentía en Lourdes. Por otro lado, la relación con Dios debe anclarse en la profundidad del corazón. No es una relación accesible a las miradas humanas...Está escondida.
 

 Bernadette se aplica ese principio de vida oculta a varios niveles:
 
  • Oculta físicamente para que la multitud no tenga acceso a ella.
  • En la enfermería, su humanidad se esconde al no dejar visibles todas sus cualidades.
  • En la soledad de su enfermedad, esconde su corazón, no dejando percibir su santidad.
  • Sólo habla cuando se le interroga. Habla poco, pero se expresa cuando es necesario.
  • En su recogimiento. Tanto en Lourdes como en Nevers, Bernadette pasa la mayor parte del tiempo con Dios..."¿Dónde encontrar un amigo como Jesús que sepa compartir y al mismo tiempo dulcificar nuestros dolores? Amémosle y unámonos a Él con todo nuestro corazón".
 
Uniéndose a Cristo, Bernadette puede imitar verdaderamente a la Virgen María...Y si nosotros queremos seguir a Bernadette debemos pasar de la devoción mariana a la VIDA CON MARÍA.
 
 
"La Gruta milagrosa de Lourdes"
Grabado de Charles Mercereau.
 
 

 

domingo, 11 de septiembre de 2016

ORATORIO DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Todos los años, tras regresar de mi peregrinación a Lourdes y comenzado el mes de septiembre, cumplo mi promesa de acudir en acción de gracias ante Nuestra Señora, en el pequeño oratorio que lleva su nombre, situado en la calle Fortuny, 21 de Madrid.
 
Este pequeño templo es para mí, "mi pequeña Lourdes", un lugar que me traslada a mi querida Gruta y que es un oasis de paz en la capital.
 
Recomiendo a todos aquellos que no lo conozcan, que acudan a visitarlo y a rendir culto a Nuestra Señora, que siempre nos espera en este trocito de cielo.
 
 
 
 
Imagen de Nuestra Señora de Lourdes.
 
Bienaventurada seas, oh la más pura Virgen,
por haber condescendido a manifestar tu esplendor con vida, dulzura y belleza
en la Gruta de Lourdes, diciendo a la niña Santa Bernadette: "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Miles de veces nos hemos congratulado acerca de tu Inmaculada Concepción.
Y, ahora, oh por siempre Virgen Inmaculada, madre de misericordia, salud para los enfermos,
refugio de pecadores y consuelo para los afligidos,
tú que conoces nuestros deseos, nuestros problemas y nuestros sufrimientos,
dígnate a echar sobre nosotros una mirada de misericordia.
 
Al aparecer en la Gruta de Lourdes, te complaciste en hacer de aquel lugar
un santuario privilegiado desde donde dispensas tus favores
y donde ya muchos han obtenido la cura para sus enfermedades, tanto espirituales como físicas.
Acudimos, por tanto, con la más ilimitada confianza a implorar tu maternal intercesión.
Consigue para nosotros, oh Madre Adorada, que nuestra petición sea concedida.
Por medio del agradecimiento por tus favores,
nos esforzaremos en imitar tus virtudes para, así un día, poder compartir tu gloria.
 
Oh Señora de Lourdes, Madre de Cristo,
tú que tuviste influencia con tu divino Hijo mientras permaneciste sobre la tierra,
tienes ahora la misma influencia en el cielo.
Ruega por nosotros y obtén para nosotros de tu divino Hijo nuestras especiales peticiones,
si esa es la voluntad de Dios.
 
Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros.
Santa Bernadette, ruega por nosotros.
 
Fragmento de la auténtica gruta de Massabielle.

Santa Bernadette.
 

 
 




 
FOTOS: María Luz
 
 
 
 
 
 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

"BERNADETTE"


No podría precisar en qué momento exacto tuve conocimiento de la figura de Bernadette Soubirous, la joven vidente de las apariciones de la Santísima Virgen en Lourdes. Mi conocimiento de ella era difuso. Fue a raíz de mi primera visita a Lourdes, cuando todo cambió, comencé a interesarme por todo lo relacionado con aquel bendito lugar situado en la región pirenaica francesa, y Bernadette fue tomando forma para mí, interesándome por conocer y aprender más de su vida.
 
Si bien conocí su historia con más detalle leyendo el clásico libro "La canción de Bernadette" de Franz Werfel, me faltaba profundizar más íntimamente en su personalidad. A diferencia de otros Santos, Bernadette no dejó obras escritas, si bien en el Convento de Saint-Gildard en Nevers, donde Bernadette fue religiosa, se encuentran los testimonios y la información proveniente de los que la conocieron y trataron. Precisamente, documentándose en esos magníficos archivos y en la obra del gran teólogo y experto en Mariología, el Padre René Laurentin, fue como la autora francesa Marcelle Auclair (escritora, periodista e hispanista) llevó a cabo la escritura de su biografía, titulándola "BERNADETTE". Nunca hubiera imaginado que alguien como ella escribiera la biografía de una Santa, pero lo hizo, y cumplió el cometido con buena nota, "dando gracias a Dios por el gozo encontrado en este trabajo". El libro se publicó en 1958, con ocasión del centenario de las apariciones con la intención de destacar la figura de la vidente, a través de la cual el mensaje de María llegó al mundo. Tal como reconoce el Cardenal Feltin (*) en el prefacio de la obra: " Para que ese testimonio cobre su pleno valor, es preciso que sepamos quien es esa persona que ha declarado haber visto y oído a la Virgen...Convenía que esta maravillosa y conmovedora historia fuese contada por una mujer...Lo ha hecho con la fina sensibilidad de un corazón intuituivo y con un acento de ternura humana, casi maternal". Y así es, la autora relata la vida de la santa con sencillez, en una escritura evocadora de su figura y de su ambiente, y tal vez ahí esté el secreto del libro: ser fiel a la sencillez y esencia de la protagonista, adentrándose en su personalidad e interpretando su sentir.

FOTO: María Luz


Bernardette Soubirous nace en Lourdes el 7 de enero de 1844. Hija del molinero François Soubirous y Louise Castérot, fue la mayor de nueve hermanos y formó parte de una familia en constante y progresiva decadencia. La escasez de las cosechas, el accidente laboral que hizo que su padre quedase tuerto, el ocasional trabajo de costurera de su madre, la falsa acusación de robo que recayó sobre su  padre...todo se fue confabulando para sumir a los Soubirous en una pobreza extrema, llevándolos a vivir en Le Cachot, un calabozo de la que había sido antigua prisión de Lourdes. Las condiciones de humedad e insalubridad del lugar deterioraron la salud de Bernadette, viéndose afectada por el cólera y el asma. La pobreza fue la causante de su desnutrición y de su falta de instrucción, no aprendiendo a leer y a escribir hasta los 16 años.

A sus 14 años, por lo menudita y delicada, no aparentaba más de diez años. Sin embargo, tenía un rostro agradable y redondo, y en el blanco de sus ojos relucían sus oscuras pupilas, que miraban directamente. Siendo la más pobre, la menos inteligente, la enferma de asma y la señalada por todos como "la que vivía en el calabozo" y como "la hija del ladrón Soubirous", algo extraordinario aconteció a Bernadette el 11 de febrero de 1858. Se encontraba junto a su hermana Toinette y su amiga Jeanne recogiendo leña en el entorno de la gruta de Massabielle, un lugar sucio, en el que no se podía encontrar nada bueno...de hecho se decía de toda persona grosera y mal educada: "Deben haberle educado en la gruta de Massabielle". Y allí fue donde Bernadette cayó de rodillas ante la visión de una bellísima Dama iluminada que cambiaría su vida para siempre, y que volvería a contemplar hasta un total de dieciocho ocasiones. Pero que nadie se lleve a engaño, su vida no se transformó en un camino de rosas, todo lo contrario, pues las burlas se multiplicaron, las acusaciones de mentirosa formaron parte de su vida cotidiana, pero nada de ello alteró a nuestra Bernadette, pues el recuerdo de una sonrisa le tenía el corazón en paz.

Ante las burlas al verla arrodillada ante la inmunda gruta, Bernadette respondía: "Las oraciones están bien en todas partes". Por si fuera poco, su madre Louise vivía aquellos acontecimientos con gran contrariedad, viendo como su familia estaba en boca de todos y sintiéndose asustada por todo aquello que no alcanzaba a comprender.

Nada podía alterar a Bernadette. Era sencilla, modesta, reservada, discreta y prudente. Esa luz y paz aportadas por la visión de la bellísima Dama que le prometió hacerla feliz, no en este mundo, sino en el otro, le sirvieron para enfrentarse a todos los interrogatorios y situaciones derivadas con gran seguridad y fortaleza, limitándose a hablar cuando la interrogaban. Esa seguridad y firmeza impresionaban a todos, y seguramente estaban derivados de la certeza de Bernadette en cuanto a lo que había presenciado y a la gracia con que había sido tocada. "No espero ningún provecho en esta vida", he aquí un mensaje claro. Ante las preguntas del Señor Procurador y su insistencia en prohibirle su regreso a la gruta, Bernadette no titubea, se muestra firme y tranquila, hablando con acento suave, con convencimiento, sin turbación alguna, responde: "Me siento como arrastrada por una fuerza irresistible...Siento demasiada alegría cuando voy allí". Muestra la misma actitud cuando es interrogada por el comisario y por el juez: "¿Dices que es la Virgen María quien se te aparece?", a lo cual responde: "No sé si es ella, no me lo ha dicho".

Una fuerza interior la ayudaba a pasar por encima de todo: vigilada, asediada como estaba, nada podría impedirle regresar a la Gruta; no tenía miedo. Ni siquiera sintió miedo ante el Abad Peyramale, cura párroco de Lourdes en aquel tiempo. Era un hombre que infundía respeto a todos. Había prohibido a sus vicarios que acudiesen a la gruta. Algunos le criticaban por ello, sin embargo su posición era fruto de la prudencia y la fe: "Si vamos, dirán que somos nosotros quienes inspiramos a Bernadette, y si el asunto acaba mal, quedaremos en ridículo, y así, por causa nuestra, será la Religión entera la que sufrirá detrimento. Si media algo divino, la Divinidad no precisa de nosotros para vencer". Empleaba gran dureza cuando se dirigía a Bernadette: "Dicen que ves a la Santísima Virgen. ¡Mientes, no ves nada!". La respuesta de Bernadette no variaba: "Yo no he dicho que veo a la Santísima Virgen, Sr. Cura, sino a una Señora muy bella".

Y así transcurrieron los días y las apariciones, con nuestra pequeña mensajera cumpliendo su cometido, llevando el mensaje al Sr. Cura para que se organizase una procesión a la Gruta. El párroco, al escuchar esta petición, le exigió que preguntase a la Señora su nombre, y tras varios intentos, Bernadette obtuvo la respuesta de la bella Dama: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Durante el camino de retorno a la casa del párroco, Bernadette irá repitiendo  sin cesar esas palabras que le resultan desconocidas. La respuesta de la Señora en boca de una chiquilla que no conocía el significado de esas palabras, fue más que suficiente para que el Abad Peyramale comprendiese en un instante que Bernadette decía la verdad.

¿Cómo era posible que la Virgen se apareciese a Bernadette, habiendo en Lourdes tantas otras muchachas mucho más instruidas que ella en religión? Su falta de instrucción hacía que no supiese leer ni escribir y que por tanto, no le fuese impartida la catequesis y no hubiese recibido la Primera Comunión, aunque acudía a Misa todos los domingos y en su bolsillo siempre llevaba el Rosario, el mismo que tomó en su mano ante la visión de la bella Dama. La pobreza de su familia hizo que acudiese a servir como criada en la casa de quien había sido su nodriza, situada en la cercana Bartrès. Nunca una queja salió de sus labios. Bernadette conocía la obediencia sin rechistar, un amor sincero dispuesto a hacer siempre un favor, una ternura propia de una servidora de María y de Jesús, aunque ella lo desconociese..."Era un secreto entre su alma y Dios...Su alma, que debe ser como un puro espejo para que en él, y en el día señalado, se refleje el cielo". Dura de mollera en la escuela, aprendía, sin embargo con sorprendente facilidad lo que Dios murmuraba en su interior.

Se puede afirmar que Bernadette cumplía los requisitos que la convertían en la más adecuada para percibir la visión de la Virgen, transmitir su mensaje sin ningún tipo de invención por su parte ni tergiversación y para sobrellevar las dificultades e inconvenientes que de todo ello se derivaron.  Por pedido de la Señora, escarbó con sus manos, comió la hierba y bebió del manantial, esa fuente que "existía allí, pero enterrada, como a menudo se revela la gracia de Dios bajo lo grosero de la carne...para que el agua brotase un día, tan viva que el mundo entero pudiera en ella cicatrizar sus llagas, tan pura que pudiera en ella lavar sus manchas...Bernadette bebió el barro y mascó la amargura, y así la Señora consintió en ser humillada en la persona de su mensajera".

Esa muchachita que había recibido gracias sobrenaturales y que había puesto en efervescencia a miles de personas, que no tenía cuna, ni cultura, ni educación, ni sabía ortografía, decide convertirse en religiosa y ocultarse del mundo, y lo hizo ingresando en el Convento de Saint Gildard de Nevers. Su ingreso se produjo única y exclusivamente gracias a la Santísima Virgen, que escogió a su privilegiada entre los no privilegiados, pues las Damas de Nevers pertenecían a la burguesía y a la aristocracia. Allí se convirtió en Sor Marie Bernarde y pasó a ser una religiosa como las demás.

Su vida en el convento no fue fácil, por su delicada salud y por el trato agrio que le dispensaba la maestra de novicias, que se resistía a aceptar que alguien como Bernadette viviese en la constante presencia de Dios. No había recibido instrucción, sin embargo fue la Virgen quien le enseñó a orar y quien la inundó con su luz, mucho antes de que Bernadette supiera algo del Catecismo. Su pobre salud la hacía impotente para todo en este mundo, salvo para servir de canal  a las aguas vivas del Paraíso. Tal como ella reconocía: "Mi empleo es estar enferma", pero esta dificultad no impedía su valor y alegría naturales con los que conseguía dominar sus sufrimientos. Más allá de ese aspecto digno y serio que muestra en las fotografías, Bernadette era jovial y bromista, divirtiendo a sus compañeras con sus dotes para la imitación. En Nevers la vieron tal como era: "franca, sencilla, modesta,  humilde en su sobrenatural triunfo, ello a pesar de que todo convergía a exaltarla y a destacarla."

Pero no todo era perfección en su carácter. Era consciente de sí misma, de sus defectos y siempre reconoció cuán necesitada estaba del socorro divino, cuántas fuerzas necesitaba sacar del sacramento de la penitencia y sobre todo de la Santa Comunión...pidiendo a una Hermana que "rezase mucho por ella para no achicharrarse en el Purgatorio".  Entre esos defectos, tuvo que luchar durante toda su vida para corregir su susceptibilidad, y lo mucho que la hacían sufrir los desafectos. Sensible y afectuosa por naturaleza, tenía una gran capacidad de ternura. Cuando no se le demostraba afecto, se sentía herida. Tal era su susceptibilidad.

Su vida estuvo marcada por el hecho maravilloso de las Apariciones, y también por el dolor físico. María le había confiado a los pecadores, y ella ejercía una "suave violencia" sobre Dios, su Padre, pero no como hija mimada sino como hija sacrificada.

Su enfermedad la postró en cama, sintiéndose clavada en el lecho como Cristo en la Cruz. Su cuerpo se encontraba en tortura pero su alma se sentía radiante. "La Cruz me basta...Me siento más feliz con mi crucifijo sobre mi lecho de dolor que una reina sobre su trono".

Y llegados a este punto de la vida de Bernadette, la autora Marcelle Auclair redacta el que podría haberse considerado el testamento espiritual de nuestra protagonista, palabras que no fueron escritas ni pronunciadas por Bernadette, pero que la maestría de la autora supo expresar ahondando en su sentimientos más profundos, y que constituyen las líneas más memorables de la obra que nos ocupa.

Todo ello pudo pasar por su mente, con toda probabilidad cuando se encontraba en su lecho de muerte, en el que sus últimas palabras fueron dirigidas a aquella bella Dama, la Santísima Virgen que tuvo a bien escogerla como su predilecta:

"Santa María, Madre de Dios, ruega por mí...pobre pecadora...pobre pecadora...pobre pecadora".
 
Así fue como expiró Bernadette Soubirous, devolviendo al Cielo los secretos que le había confiado Nuestra Señora, y pasando a formar parte de la eternidad.

 
A través de la lectura de esta obra de Marcelle Auclair, he aprendido más sobre mi querida Bernadette, que siempre sale a mi encuentro en mis recorridos por Lourdes, convirtiéndose en mi compañera inseparable.

Bernadette en el exterior del museo de Santa Bernadette.

Museo de Santa Bernadette.

Reliquias de Santa Bernadette en la cripta de la Basílica.

Las tiendas hacen referencia a ella, como la hija predilecta de Lourdes que es.
 
Bernadette en el exterior de la iglesia parroquial.
 
Capilla de Santa Bernadette en la iglesia parroquial.
 
Vidrieras en la iglesia parroquial, que representan a Bernadette junto al Abad Peyarmale:
 


 
 
Santa Bernadette en la cripta de la iglesia parroquial.
 
Bernadette en el jardín del Castillo.
 
Retratos de Bernadette y sus padres en el Moulin Boly, lugar de nacimento de la santa.
 
Objetos de Bernadette en Le Cachot (el calabozo).
 

Retrato de Bernadette en el Moulin Lacadé, donde vivió la familia tras ser rescatada de la miseria del calabozo.

Bernadette en el Moulin Lacadé.

Retrato de Bernadette sobre su cama en el Moulin Lacadé.
 
Representación de la aparición de la Virgen a Bernadette en el Museo del Petit Lourdes.

Fotografía de Bernadette rezando ante una imagen de la Santísima Virgen.
Museo del Petit Lourdes.
 
 

 
Representaciones de la vida de Bernadette en el Museo de Lourdes.
 
Bernadette en la entrada de la Iglesia de Santa Bernadette.

Bernadette en el recinto del Santuario.
 
Capilla de Santa Bernadette en el exterior de la Basílica del Rosario.
 
 
Bernadette en el Museo de Cera.
 
Bernadette en familia - Museo de Cera.

Bernadette junto al Abad Peyramale - Museo de Cera.
 

Reproducción del cuerpo de Santa Bernadette tal como se encuentra en el Convento de Nevers.
Museo de Cera.
 
FOTOS: María Luz
 
 
 
 
 
(*) El Cardenal Maurice Feltin fue el vicepresidente del Comité Internacional del centenario de las apariciones.